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El escalador y el señor de la montaña.

por | Nov 18, 2019 | Uncategorized

Parábola: El escalador y el señor de la montaña.

Un  escalador, que estaba precisamente escalando una montaña, cuando de repente va por la mitad de la montaña y quiere agarrar una botella de agua y al momento de querer tomar el primer sorbo tropieza y  se le cae la botella y dice ¿Qué hago?.

Bueno, espero llegar a un paraje y encontrar a alguien  que me pueda ofrecer un vaso con agua.

Continúa su recorrido y como a las dos horas y media ciertamente encuentra un paraje, y a lo lejos divisa una casa. Comienza a caminar hacia la casa, bajo el calor intenso ya muy débil, sediento y lleno de sudor. Transpirando cada vez más, a medida que va llegando a la casa.

Se da cuenta que es una casa precaria de madera pero una casa al fin.

Entonces lo que hace es golpear la puerta. Toc toc toc, y sale un señor mayor de barba blanca  con aspecto lucido y mirada inquietante, se notaba sorprendido por la visitar en el medio de la montaña. Y entonces le dice:  

– Si Señor ¿qué desea?

Disculpe ¿no tendrá un vasito con agua? Le responde el escalador.

Estoy escalando la montaña y por torpeza se derramo mi agua ahora tengo muchas sed he caminado por más de dos horas sin tomar un sola gota de agua.

El señor sin ningún tipo de interés en la historia del escalador le responde:

Si como no, vaya  atrás de la casa, atrás de la casa hay una bomba. Bombee y saque toda el agua que quiera.

– Muchas gracias señor.

Efectivamente el hombre da vuelta a la casa y llega a la bomba,  empieza a bombear y sale agua a borbotones. El hombre  comienza a tomar agua de una manera impresionante hasta saciar su sed, se moja incluso la cabeza para estar más fresco por el calor.

Pero, le llama poderosamente la atención que había un perro negro azabache, grande y peludo de aspecto amigable y que curiosamente estaba haciendo un ruido como llorando. Entonces el escalador trata de reanimarlo se agacha y le dice:

Vení chiquito, vení tomá. Pero el perro no reacciona a su llamado, el perro seguía llorando.

Entonces se preocupa, y el hombre da la vuelta a la casa otra vez y vuelve a golpear la puerta, sale el señor mayor otra vez y le dice:

¿Que pasó no encontró el agua?

– Si, si la encontré en verdad que es riquísima. Si, imagínese agua de vertiente y fresca. Sabe que pasa, que ahí atrás hay un perro, me parece que está llorando, algo le pasa.

– Ah no, no se haga problema.

– Pero señor algo le pasa está llorando el perro.

– No, no se haga problema, ese es “usted”.

-Sorprendido, el escalador le pregunta ¿Como que soy yo?

– No, no me entiende, “usted” se llama el perro. Le responde el señor mayor.

– Ah, y ¿qué pasa que está llorando?

– Lo que pasa es que “usted” está arriba de un clavo

– Disculpe no entiendo.

– ¿Que parte no entiende?

-No, digo que si está arriba de un clavo, ¿por qué no sale?

– Ah no, lo que pasa es que “usted” no está lo suficientemente incómodo para salir.

El escalador y el señor de la montaña nos enseñan que: así hay mucha gente allá afuera que está harta de la vida que lleva, y a pesar de todo eso, no hacen nada por cambiar.